—Pero ¿qué dirás cuando te diga yo ahora como, entre otras infinitas cosas y maravillas que me mostró Montesinos, las cuales despacio y a sus tiempos te las iré contando en el discurso de nuestro viaje, por no ser todas deste lugar, me mostró tres labradoras que por aquellos amenísimos campos iban saltando y brincando como cabras, y apenas las hube visto, cuando conocí ser la una la sin par Dulcinea del Toboso, y las otras dos aquellas mismas labradoras que venían con ella, que hallamos a la salida del Toboso? Pregunté a Montesinos si las conocía; respondióme que no, pero que él imaginaba que debían de ser algunas señoras principales encantadas, que pocos días había que en aquellos prados habían parecido, y que no me maravillase desto, porque allí estaban otras muchas señoras de los pasados y presentes siglos encantadas en diferentes y estrañas figuras, entre las cuales conocía él a la reina Ginebra y su dueña Quintañona, escanciando el vino a Lanzarote «cuando de Bretaña vino».

                          

Este fragmento pertenece al capitulo XIII de la segunda parte de Don Quijote, cuyo título es “Algunas señoras principales encantadas”. En este fragmento se narra el momento de la historia imaginaria que cuenta Don Quijote a los duques en el cual ve a dulcinea y a sus dos damas encantadas con el mismo maleficio que tenían a la salida del Toboso y que hacia verlas como si fueran aldeanas. Aunque en el Toboso si que eran tres aldeanas lo que había visto. Pero Don Quijote ante la insistencia de Sancho en que era Dulcinea y, tal vez, porqué esto coincidía con la idea que tiene él de lo que le tiene que pasar a un caballero andante, se lo creyó ya que, para el, pone en evidencia que en alguna parte hay algún tipo de mago que quiere su fracaso y también le da nuevas aventuras que hacer por su dama, Ambas cosas son tópicos típicos de la vida de un caballero andante. También en este fragmento, Don Quijote, en su historia de fantasía, compara a la fama y el poder social de Dulcinea con de figuras tan famosas como Ginebra, imagino que por que cuanto más estatus tenga la dama, más fama tendrá el caballero que la sirva.